Durante una semana, la aldea de Extremo, en Arcos de Valdevez, se convirtió en un auténtico laboratorio vivo de aprendizaje e investigación. Entre el 22 y el 29 de junio, estudiantes de varias universidades europeas convivieron y trabajaron junto a investigadores y habitantes locales en la microcredencial Living Lab Heritage & Society, una iniciativa organizada por la Universidad de Minho (Portugal) y la Universidad de Granada (España), en el marco de la Alianza Europea Arqus.
Más que un curso intensivo, la microcredencial constituyó una experiencia inmersiva de formación, en la que el patrimonio cultural dejó de ser únicamente un objeto de estudio para convertirse en un espacio de encuentro entre la ciencia, el territorio y la comunidad. A lo largo de ocho días, los participantes exploraron nuevas formas de comprender y valorar los paisajes culturales, situando a las personas que habitan estos territorios en el centro de la producción de conocimiento.
La iniciativa se desarrolló principalmente en la sede de la Junta de la Unión de Freguesías de Portela-Extremo y concluyó el 29 de junio con una sesión de clausura en el Campus de Gualtar de la Universidad de Minho, donde se presentaron los principales resultados del trabajo realizado durante la semana.
Los estudiantes participantes, procedentes de las universidades de la Alianza Arqus, tuvieron la oportunidad de conocer un enfoque innovador del patrimonio cultural basado en el concepto de Living Lab, que promueve procesos colaborativos de investigación y aprendizaje en contextos reales. En lugar de aprender únicamente en el aula, trabajaron directamente sobre el territorio, observando, documentando, interpretando y debatiendo el paisaje agrario de Extremo junto con sus habitantes.
Las mañanas estuvieron dedicadas a sesiones teóricas centradas en las metodologías de estudio, documentación e interpretación de los paisajes culturales y, en particular, de los agrosistemas. Los contenidos abordaron distintas perspectivas disciplinares para comprender la relación entre patrimonio, territorio y sociedad, poniendo de manifiesto la importancia de las metodologías participativas en la construcción del conocimiento.
La formación contó con profesorado e investigadores del Lab2PT – Laboratorio de Paisajes, Patrimonio y Territorio, del Centro de Estudios de Comunicación y Sociedad (CECS) y del Algoritmi Center de la Universidad de Minho; del MEMOLab de la Universidad de Granada; así como de la Universidad de A Coruña y de la Universidad de Oviedo. La diversidad de instituciones y áreas científicas representadas reflejó el carácter interdisciplinar de la microcredencial, que reunió a especialistas en arqueología, arquitectura, antropología, sociología, ciencias de la comunicación, patrimonio y tecnologías digitales.
Durante las tardes, los participantes recorrieron los caminos, campos y núcleos habitados de Extremo para aplicar, en un contexto real, los conocimientos adquiridos. Mediante la observación directa, el registro fotográfico, el levantamiento de estructuras, la realización de entrevistas y la documentación del paisaje, los estudiantes pudieron comprender cómo los sistemas agrícolas tradicionales son el resultado de la interacción continua entre los factores naturales, las prácticas productivas, la arquitectura vernácula y la memoria colectiva.
Uno de los aspectos más destacados de la iniciativa fue la intensa participación de la comunidad local. El fin de semana se dedicó íntegramente al trabajo colaborativo entre estudiantes, investigadores y habitantes de Extremo mediante talleres participativos, espacios para compartir memorias, intercambiar experiencias y reflexionar conjuntamente sobre los desafíos y las oportunidades para el futuro de este territorio agrícola.
Estas actividades permitieron poner en valor los conocimientos locales y demostrar que el patrimonio no puede entenderse únicamente como un conjunto de bienes materiales, sino también como un patrimonio vivo, construido día a día por las personas que habitan y transforman el territorio. La comunidad dejó de ser únicamente objeto de investigación para asumir un papel activo en la producción de conocimiento, uno de los principios fundamentales de la filosofía de los Living Labs.
Durante el fin de semana también se desarrolló una colaboración con el proyecto exploratorio TERRA-E, impulsado en el marco del Lab2PT y liderado por Cidália Silva, quien coordina esta microcredencial junto con Rebeca Blanco-Rotea. Esta colaboración permitió reforzar las sinergias entre la investigación científica, la formación avanzada y la intervención territorial, contribuyendo a profundizar en el conocimiento del paisaje rural de Extremo y a poner a prueba metodologías innovadoras de participación comunitaria.
La semana concluyó con un almuerzo comunitario que reunió a estudiantes, investigadores, docentes y habitantes de la freguesía en un momento de convivencia que simbolizó el espíritu de la iniciativa: construir conocimiento de manera conjunta, acercando la universidad y la sociedad.

La creación de la microcredencial Living Lab Heritage & Society responde a la creciente necesidad de formar al estudiantado en enfoques innovadores y participativos dentro del ámbito del patrimonio cultural. Inspirada en el concepto internacional de Living Lab, esta formación busca desarrollar competencias que van más allá del aprendizaje tradicional, priorizando la experimentación en contextos reales y la colaboración entre distintas disciplinas y diferentes actores sociales.
A lo largo de la formación, los estudiantes desarrollaron competencias en metodologías participativas, investigación colaborativa y documentación del patrimonio, incorporando herramientas de la etnografía y la antropología, como la observación participante, las entrevistas y los registros audiovisuales; metodologías de la sociología, como las historias de vida; aportaciones de las ciencias de la comunicación para la mediación entre investigadores y comunidades; así como metodologías propias de la arqueología y la arquitectura, centradas en el estudio de la materialidad, la espacialidad y los procesos constructivos que configuran el paisaje.
La microcredencial está alineada con los objetivos estratégicos de la Alianza Europea Arqus, promoviendo la internacionalización de la educación superior, la innovación pedagógica y el aprendizaje basado en retos reales. Al mismo tiempo, pretende reforzar la cooperación internacional y el trabajo interdisciplinar, ofreciendo a los estudiantes experiencias formativas que combinan conocimiento científico, trabajo de campo y compromiso social.
En la Universidad de Minho, esta microcredencial forma parte de la oferta académica del Instituto de Ciencias Sociales (ICS) y de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD), estando asimismo vinculada al Lab2PT – Laboratorio de Paisajes, Patrimonio y Territorio. La iniciativa forma parte de los proyectos financiados por la Alianza Arqus en 2025 y se articula con la Escuela del Territorio de Extremo, un proyecto que está desarrollando un modelo conceptual y un proyecto arquitectónico para la antigua escuela primaria de la freguesía, un espacio cedido por la Unión de Freguesías de Portela-Extremo. Promovida en colaboración con el Ayuntamiento de Arcos de Valdevez, esta iniciativa refuerza el compromiso de la Universidad de Minho con la transferencia de conocimiento, la valorización del patrimonio y el desarrollo sostenible de los territorios mediante una estrecha colaboración entre universidad, comunidad y administración local.
La primera edición de la microcredencial demostró que el aprendizaje sobre patrimonio puede ser, al mismo tiempo, científico, internacional y profundamente arraigado en las comunidades. Al convertir Extremo en un espacio de experimentación y diálogo, la iniciativa puso de manifiesto que el conocimiento se construye de forma más rica cuando universidades y comunidades trabajan codo con codo, contribuyendo a formar profesionales preparados para afrontar los retos de la gestión del patrimonio y del desarrollo territorial en el siglo XXI.
